"¿Cuánto vale mi negocio?" es la pregunta que todo dueño se hace antes de vender. No hay una fórmula mágica, pero sí una forma de pensar que usan casi todos los compradores. Aquí se la explicamos en palabras sencillas.
Lo que importa son las ganancias
Las ventas dicen qué tan grande es su negocio; las ganancias dicen cuánto le deja al dueño. Para un negocio que maneja el propio dueño, se calcula el SDE: la ganancia neta, más su sueldo y beneficios, más intereses, depreciación y los gastos personales o únicos que pasan por el negocio (con respaldo). Más detalles en múltiplos SDE.
Luego se aplica un múltiplo
El comprador multiplica esas ganancias por un número que refleja el riesgo. Mientras más estable y menos dependiente de usted sea el negocio, más alto el múltiplo. Los rangos cambian según la industria, el tamaño y el momento, por eso desconfíe de cualquiera que le dé un número sin ver sus papeles.
Lo que sube el valor
- Ingresos que se repiten: contratos de mantenimiento, rutas, monitoreo.
- Un equipo que trabaja sin que usted esté encima.
- Muchos clientes, sin depender de uno solo.
- Libros limpios que cuadran con los impuestos.
- Buena reputación y equipos en buen estado.
Lo que lo baja
- Que todo dependa de usted: vender, cotizar y tener la licencia.
- Ingresos en efectivo no reportados (el comprador ni el banco los pueden contar).
- Deudas, reclamos o licencias con problemas.
El local se valora aparte
Si es dueño del local, se valora por separado. Puede venderlo o quedárselo y alquilarlo. Vea vender con bienes raíces.
¿Necesito una tasación formal?
Para vender, normalmente no: lo que importa es cuánto paga un comprador y en qué condiciones. La tasación formal se usa más para herencias, divorcios, préstamos o temas fiscales.
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Esta guía es información general, no asesoría legal, fiscal ni financiera. Consulte a su propio abogado y contador.